CUANDO MÉXICO CORRIÓ EL 6 DE SEPTIEBRE PARA SALVAR VIDAS

Todavía no terminaba de amanecer cuando las calles comenzaron a llenarse de tenis, playeras, números en el pecho y rostros que llegaban con un mismo propósito. En una ciudad, y luego en otra, y en otra más, miles de personas se preparaban para correr.
### No era una carrera cualquiera
A cientos de kilómetros de distancia, otros hacían exactamente lo mismo. Familias, corredores experimentados, niñas, niños, personas adultas mayores, voluntarias y voluntarios, empresas y personas con distintas capacidades se encontraban en sus ciudades para participar en una misma jornada.
### México comenzaba a correr
Era la séptima edición de Todo México Salvando Vidas, la carrera de Cruz Roja Mexicana que, durante una mañana, convirtió calles y avenidas de distintas ciudades del país en un punto de encuentro alrededor de una causa: cuidar la salud, promover la actividad física y, sobre todo, sumar esfuerzos para que la institución pueda continuar salvando vidas.
Algunos llegaron para competir. Otros, simplemente, para caminar. Hubo quienes corrieron acompañados de sus familias y quienes hicieron el recorrido pensando en alguien más. Para muchos, la meta estaba a cinco o diez kilómetros; para otros, la verdadera meta era participar.
### Porque aquí, correr también significaba ayudar
Desde temprano, el ambiente comenzó a cambiar. Los nervios previos a la salida dieron paso a los gritos de ánimo, las fotografías, los abrazos y las historias compartidas entre desconocidos. En cada ciudad había una carrera distinta, pero el mismo mensaje.
“Gracias por ser parte de esta séptima carrera de Cruz Roja Mexicana, que hoy se corre al mismo tiempo en todo el país. Gracias por su apoyo, por hacer deporte, cuidar su salud y, sobre todo, por correr con Cruz Roja y sumarse a esta gran causa”, señaló el Presidente Nacional de Cruz Roja Mexicana, Eduardo De Agüero Le Duc.
Una carrera para todos
La convocatoria abrió tres caminos para llegar a la misma meta: 5 y 10 kilómetros para quienes buscaban un reto deportivo y una caminata recreativa de 3 kilómetros para quienes querían participar a su propio ritmo.
La inclusión estuvo presente durante toda la jornada. Personas con distintas capacidades encontraron en esta carrera un espacio para participar, convivir y demostrar que el deporte también puede convertirse en una herramienta para construir comunidad.
Y mientras unos medían sus tiempos, otros medían sus propios límites.
En los 10 kilómetros, Sonia Laguna López encabezó la categoría femenil con un tiempo de 37:32, seguida por Erika Janeth Cuevas Mendoza, con 38:56, y Alejandra Guadalupe González Hidalgo, con 39:39.
En la categoría varonil, Uriel García Santiago cruzó primero la meta con un tiempo de 31:03. Le siguieron Carlos Eduardo Velasco Velasco, con 32:12, y Pablo de Jesús Canul Mondragón, con 37:40.
En los 5 kilómetros femeniles, Diana Lizette López Torres obtuvo el primer lugar con 24:13; Mónica Sánchez Aldana ocupó el segundo, con 25:34, y Deyanira Pérez, el tercero, con 25:39.
En la rama varonil, Irving Aarón Arredondo Sánchez fue el primero en llegar, con 17:46, seguido de Joshio Juan Sauza Niño, con 18:20, y Joseph Hernández Espinosa, con 18:55.
Pero los números de llegada cuentan solamente una parte de la historia.
La meta no termina en la meta
Cuando los últimos corredores cruzaron la línea de llegada, la carrera no terminó realmente.
Detrás de cada inscripción hay una contribución a una institución que todos los días necesita estar preparada para responder ante una emergencia, un accidente, un desastre o una necesidad médica.
Los recursos obtenidos a través de Todo México Salvando Vidas contribuirán al fortalecimiento de esa labor.
Durante el último año, Cruz Roja Mexicana brindó más de 700 mil servicios de emergencia y más de 3 millones de servicios médicos, con el compromiso de cerca de 20 mil voluntarias y voluntarios que dedican su tiempo y conocimientos a servir a la sociedad.
Por eso, detrás de cada corredor había algo más que una camiseta y un número.
Había una ambulancia que debe estar lista para salir. Una persona voluntaria que necesita capacitación. Un servicio médico que debe continuar. Una comunidad que, algún día, puede necesitar ayuda.
Y quizá por eso esta mañana tuvo un significado distinto.
Porque en las calles de México no solamente se corrieron 3, 5 o 10 kilómetros.
- Se corrió por la salud.
- Se corrió por la prevención.
- Se corrió por la inclusión.
- Se corrió por quienes alguna vez necesitarán una ambulancia, atención médica o ayuda humanitaria.
Y, sobre todo, se corrió para que Cruz Roja Mexicana pueda seguir estando ahí cuando más se necesita.
Esta vez, la meta fue llegar juntos. Y el propósito, seguir salvando vidas.